Experiencias


Amaia_01Mis sentimientos……

Quiero compartir con vosotros/as lo que he vivido desde el año 2008 en Senegal, una de esas experiencias que te cambian la forma de ver la vida.

Mi primer viaje a Senegal era una gran aventura para mí y una mezcla de todo tipo de sentimientos y emociones. Tomé todo tipo de precauciones para los posibles riesgos que tiene el viaje pero nadie me advirtió de los efectos secundarios que iba a tener en mí, no he vuelto a ser la misma.

Por primera vez que pisé esa tierra, sentí como latía mi corazón, tan intensamente, que llegué a asustarme…

Contemplo esos ojos profundos y extensos, me atrapan las sonrisas, respiro ese aire camuflado en un clima sofocante y por momentos asfixiante.

Por alguna razón que no alcanzo a explicar, me quedé enganchada para siempre de esta tierra y de su gente.

Desde el primer momento que llegué a Senegal me sentí muy feliz, la comunidad senegalesa me acogió con tanta alegría, cariño, generosidad que al poco tiempo me sentía parte de ellos/as.

Las condiciones de Senegal son muy diferentes a las de aquí, los caminos de barro o de arena, las casas en las que viven, la basura acumulada por todo el territorio, la convivencia con los animales, los apagones de luz…
Senegal para mí, es especial, es un lugar que me hace sentir plena, donde las personas y la naturaleza me abrazan, las sensaciones vibran dentro de mi….

La música, los sabores, las sonrisas, los rituales, los colores, los rezos de madrugada por megafonía a todo volumen, los cayucos y pateras, la gratitud, la danza, los sabores de la comida, la supervivencia, los abrazos sinceros y esas miradas que nunca olvido…

También he vivido momentos tensos y duros para mí…

Niños/as desnutridos/as, con las cabezas llenas de heridas, sarpullidos y úlceras profundas
Mujeres anémicas, cansadas y subordinadas…
Partos que se complicaban
Falta de recursos
Malaria
Sarna
Salud mental…
Niños Talibes mendigando por las calles
Miseria
Suciedad
Hambre
Agresiones…

Considero que he aprendido muchas cosas; me he empapado de valores que desgraciadamente escasean aquí, en esta sociedad actual.

No puedo olvidar la extraña sensación de pura felicidad constante.
La sencillez de las cosas…

Amaia “Kañajora”